14 de desembre 2016

La escritura y lo indecible

























Prólogo al libro de Paloma Blanco:“Escrituras del indecible. De lo real y la letra en la experiencia analítica”. Miquel Gómez Ediciones, Málaga 2016.


Hablar y escribir son actividades y funciones distintas. Esta obviedad esconde sin embargo en su aparente simplicidad un hecho de estructura difícil de explicar. ¿Por qué, por ejemplo, un psicoanálisis no puede realizarse por escrito? ¿Por qué es indispensable la presencia real del analista, del otro al que se dirige la palabra —ese Otro en el que Jacques Lacan sostuvo su primera formulación del inconsciente freudiano— para que esa palabra obtenga sus efectos sobre el sujeto, incluso si ese otro se mantiene en silencio? La diferencia estructural entre hablar y escribir no puede resolverse finalmente por ninguna consideración de orden lingüístico que reduzca el acto de la palabra y de la escritura a las llamada habilidades o competencias en un proceso de aprendizaje. Tampoco puede resolverse por una supuesta localización cerebral de sus respectivos funcionamientos. La diferencia entre hablar y escribir pone en acto dos registros del Otro del lenguaje que aparecen en primer lugar como radicalmente heterogéneos.
La escritura, escribía Freud, es originalmente “el lenguaje del ausente”[1], entiéndase el ausente como aquel que escribió y ya no está ahí o como aquel que no estaba todavía para leerlo cuando eso se escribía. La palabra dicha, por el contrario, implica necesariamente la presencia real de quien habla y de quien escucha. Y cuando se trata de un registro grabado de la palabra dicha por aquel que ya no está ahí para recibir una respuesta o también cuando se trata de las distintas figuras del otro ausente al que puede dirigirse esa palabra dicha —el dios de la oración no es la única figura posible que puede venir al lugar de ese otro ausente—, también entonces se hace más patente todavía que el acto de la palabra sólo se constituye como palabra verdadera en presencia del interlocutor y en el acto de su enunciación. El Otro que escucha constituye, pues, al sujeto mismo de la palabra. Fue el punto de partida de la enseñanza de Lacan: es a partir del lugar del Otro de la palabra como el sujeto se constituye, “por lo cual es del Otro de quien el sujeto recibe incluso el mensaje que emite”[2].
Se comprende entonces mejor la importancia de la distinción entre el Otro de la palabra y el Otro de la escritura para seguir la lógica del axioma lacaniano que reformuló el descubrimiento freudiano con el “inconsciente estructurado como un lenguaje”. Pero, y ahí está el quid de la cuestión, fue para reintroducir acto seguido de ese viraje la instancia de la letra como inherente a la estructura propia del inconsciente. Si la palabra dicha se distingue de la palabra escrita, hay sin embargo algo que se escribe, en algún lugar, cada vez que la palabra es efectivamente dicha. Y ese lugar de la letra tendrá en la enseñanza de Lacan una importancia cada vez mayor, hasta el punto de constituirse como el lugar en el que puede leerse el síntoma como una escritura en el cuerpo.

Vaya este prolegómeno dentro del prólogo como un modo de avisar al lector del nudo tan singular que el título del libro de Paloma Blanco nos anuncia y que encontrará tan sabiamente desplegado en las páginas que siguen. Las diversas “escrituras de lo indecible” tratadas en ellas nos muestran la enorme importancia de la torsión entre la palabra y la escritura, entre el significante y la letra. Es una torsión que no podríamos seguir sin seguir a la vez las propias torsiones de la enseñanza de Lacan durante los treinta años de su desarrollo, en momentos sucesivos que hemos podido distinguir gracias a la lectura que Jacques-Alain Miller hace de ella. En efecto, tal como escribe Paloma Blanco, “algo se dice calladamente en la escritura, un silencio que queda entre los dichos y del que la letra, no su tipografía, es marca, huella de un real que está por fuera de la significación, del sentido y casi del querer decir. Hay un irrepresentable del objeto que escapa a lo que puede nombrarse, un irrepresentable que no cesa de no escribirse”. A la vez, una vez hecha esta torsión, algo se escribe en silencio en el discurso de la palabra dicha, en sus intervalos, en sus escansiones e inflexiones, algo que no puede ser aprehendido por la lógica del significante y que nos conduce a la lógica del objeto a que en la enseñanza de Lacan marca una nueva forma de anudamiento de los tres registros, lo imaginario, lo simbólico y lo real. Por esta vía, lo real del goce y sus diversas formaciones sintomáticas pueden ser abordados y tratados de una forma que nos introduce a los nuevos desarrollos del psicoanálisis de orientación lacaniana.
Es a esta sutil articulación entre el decir de la enunciación y la escritura de la letra, entendida en el sentido de la última enseñanza de Lacan, que Paloma Blanco ha dedicado su investigación para la obtención de su Diploma de Estudios Avanzados (DEA) que el Instituto del Campo Freudiano dispensa y que he tenido el gusto de seguir como interlocutor hasta su plasmación en este libro. Y debo agradecerle de veras haberme permitido aprender así lo que puede desprenderse de este interesante recorrido en sus múltiples vertientes: desde la propia clínica psicoanalítica hasta la política, pasando por la literatura y el cine. El lector atento sabrá encontrar los hilos que la letra teje en cada uno de estos discursos para distinguir lo indecible que puede escribirse de lo inefable ante el que no debemos retroceder.






[1] Sigmund Freud, “El malestar en la cultura”, Obras Completas, Biblioteca Buena, Madrid 1974, p. 3034.
[2] Jacques Lacan, “Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano”, Escritos, Ed. Siglo XXI, México 1984, p. 786.

04 de desembre 2016

En la creación de la Sede de la NEL de Santiago de Chile











12 de Noviembre de 2016

Hay momentos privilegiados en los que las palabras alcanzan la dimensión del acto, momentos a partir de los cuales se distinguirá para siempre un antes y un después, momentos a partir de los cuales ya nada será igual. Estamos, estimados colegas, en un momento así por lo que respecta a la historia del psicoanálisis en Chile con la creación de la Sede de la Nueva Escuela Lacaniana en la ciudad de Santiago. La Asociación Mundial de Psicoanálisis, junto a las instancias de la NEL presidida por Clara Holguín, y de la FAPOL (Federación Americana de Psicoanálisis de Orientación Lacaniana) presidida por Flory Kruger, se alegra mucho de poder acompañarles en este excepcional momento de creación.
Es en primer lugar un momento muy especial para la propia NEL. Les recuerdo las palabras de su nueva presidente Clara Holguín, pronunciadas en su discurso al asumir el cargo, este pasado mes de Octubre en Guayaquil: “Si en el sur, la geografía de la NEL se extiende, con la creación de una próxima sede de la NEL en Santiago de Chile, en el norte, Miami, toma otro rumbo al lado de la NLS. A los primeros damos desde ya la bienvenida;  a los segundos les auguramos un buen encuentro. Las puertas quedan abiertas para todos aquellos que perteneciendo a otras Escuelas, inscriben y articulan su trabajo en la nuestra.” Recordemos también el gran trabajo realizado por su anterior presidente, José Fernando Velázquez, que ha hecho mucho para que este momento sea hoy posible.
Es también un momento muy especial para la FAPOL. Su anterior presidente, Mauricio Tarrab, acompañó la creación de la Coordinadora y de la Antena de la FAPOL en Chile en un movimiento que tuvo un punto de inflexión decisivo en nuestra última reunión en Abril de este año en Rio de Janeiro. Fue una reunión excepcional a la que tuve el gusto y el honor de asistir con la mejor sorpresa por el excelente trabajo realizado y con la constatación de que se había llegado, en efecto, a un momento de creación en el que todos, uno por uno, alcanzamos la certeza de compartir una misma experiencia hacia la Escuela.
Las diversas colaboraciones publicadas por ustedes en el Blog titulado “En movimiento hacia la NEL en Chile” así me lo han mostrado también. Igualmente, Flory Kruger me ha mantenido al tanto de los importantes pasos que se han ido realizando con ella estos últimos meses en el marco de la Coordinadora del movimiento hacia la Sede de la NEL.

La fuerza de la lógica con la que se ha constituido la Coordinadora no podía no recordarme lo que que fue para mí mismo una experiencia fundante de Escuela. Permítanme evocarla aquí porque me parece un rasgo esencial de la experiencia que compartimos en las Escuelas de la AMP. Me refiero al movimiento que llevó a la creación de la Escuela Europea de Psicoanálisis hace ya veintiséis años, en 1990, y que partió en Barcelona de la coordinación de dos grupos cuyo trabajo en común propició esa experiencia compartida con otras ciudades del continente. Aquellos dos grupos habían sido, hasta el momento de iniciar el proceso que llevó a la creación de la Escuela, dos grupos distantes, excluyentes incluso para varios de los que después fueron miembros de ella. Se planteó entonces la necesidad lógica de la disolución de los dos grupos y de la entrada en la Escuela miembro por miembro, en un pedido uno por uno. No fue un proceso nada fácil, fue un proceso en el que cada uno debía dejar caer algo de las identificaciones que lo vinculaban al grupo para dar una suerte de salto al vacío. Sólo el convencimiento de que ese salto se daba con otros para hacer pie en una experiencia común de transferencia de trabajo, sólo eso hizo posible deshacerse de esas identificaciones previas para iniciar una verdadera experiencia de Escuela.
Jacques-Alain Miller, creador e impulsor decidido de ese movimiento del Campo Freudiano, en un intenso trabajo de varios años que llevaron a la fundación de la Escuela, lo señaló en la presentación de un primer Anuario: que se sepa que al menos por una vez se contradijo ese destino fatal del movimiento analítico, más bien marcado en su historia por disidencias y escisiones; que se sepa que, al menos una vez, fue la reunión y la coordinación de dos grupos distintos, de historias diversas, lo que dio lugar a un movimiento fundador y fundante de una experiencia de Escuela. Pues bien, ustedes son, aquí en Chile, la mejor constatación de que esa “al menos una vez” tiene una continuación en el tiempo, en la seriedad de lo que hace serie en la experiencia de las Escuelas de la AMP. Son ustedes la mejor prueba de que este vasto movimiento que es hoy la Asociación Mundial de Psicoanálisis tiene su principio lógico en el uno por uno, en la singularidad del trabajo de cada miembro al servicio de la causa analítica. Y ello en lo que llamamos una transferencia de trabajo que permite una elaboración orientada del saber analítico en una Escuela que merezca este nombre.
La forma institucional que la NEL encarna, en coordinación con las otras Escuela de la AMP, ofrece para ustedes una ventaja en este proceso. Y es que hay ya una experiencia previa de Escuela en el continente americano que es un tesoro del que hemos aprendido mucho. Y cuentan también con el apoyo decidido que la FAPOL da a las Escuelas americanas en coordinación directa con la AMP, federando esas Escuelas en una red y reforzando su trabajo de forma recíproca, con distintos dispositivos de los que sin duda sabrán beneficiarse aquí en Chile.

Estimados colegas, no sólo los felicito de la manera más entusiasta por haber llegado conjuntamente a este momento. Los animo también a seguir este gran trabajo de la manera más paciente y decidida posible para hacer existir un verdadero psicoanálisis orientado por la enseñanza de Lacan en Chile, con todas las consecuencias clínicas, epistémicas y políticas que ello significa. Cuenten para ello con mi más decidida colaboración, la mía y la del Consejo de la AMP.

¡Buen trabajo!

Miquel Bassols
Presidente de la AMP
Barcelona, 12 de Noviembre de 2016